“Expedientes Nº08/25/BU/0017 y Nº08/25/BU/0055
Expansión internacional y consolidación de mercados para Ficosterra
Proyecto de subvención destinadas a financiar proyectos de expansión internacional de las PYMES de Castilla y León (2025), con el objetivo de impulsar su presencia en nuevos mercados exteriores y fortalecer su competitividad a nivel global”
Ficosterra evalúa en Sudáfrica el uso agrícola del biochar para el proyecto REFFECT AFRICA
julio 27, 2026Tras más de tres décadas dedicado al greenkeeping, José Muñoz ha convertido Foressos Golf en un campo de experimentación, a escala real, caracterizado por un mantenimiento centrado en la biología del suelo, el desarrollo radicular y la reducción progresiva de insumos químicos.
Nos hemos acercado hasta Valencia para hablar con él de lo aprendido durante estos años: qué ocurre bajo el césped, cuánto se puede ahorrar si se cambia el modelo de mantenimiento y por qué un hotel para insectos se ha convertido en uno de los rincones que más curiosidad despierta entre los jugadores.
¿Es posible mantener un campo de golf de alto rendimiento reduciendo drásticamente la dependencia de insumos químicos?
Para José Muñoz Fernández, greenkeeper de Foressos Golf, la respuesta es rotunda: si, claro que sí, pero con una condición: no basta con cambiar unos productos por otros. Hay que cambiar la forma de entender el suelo y la planta.
Más de treinta años dedicados al mantenimiento del césped deportivo le han llevado a cuestionar algunas prácticas tradicionales del sector y, sobre todo, a experimentar. Su filosofía profesional se resume en tres verbos: probar, medir y observar.
Foressos Golf, en Valencia, se ha convertido durante los últimos años en el campo de pruebas de esta forma de trabajar. Allí, José y su equipo han desarrollado un nuevo programa de manejo del césped en el que cada decisión parte del análisis del suelo, el agua y la planta. El objetivo es trabajar sobre el conjunto del sistema, integrando la materia orgánica, la microbiología, los extractos de algas, el desarrollo radicular y el manejo del agua.

En ese proceso de cambio Jose ha ensayado diferentes soluciones, entre ellas algunos productos de Ficosterra como el biostimulante microbiano Ficosturf, el Bokashi de algas, y el bioestimulante de extractos de algas y microorganismos Terramare. Pero, para José, el interés no está en analizar cada producto de manera aislada, sino en comprender qué función puede desempeñar dentro de una estrategia agronómica más amplia.

¿Empezar cuidando
la planta o el suelo?

José, después de más de 30 años como greenkeeper, ¿cómo ha cambiado tu manera de entender el mantenimiento de un campo de golf?
Mi forma de trabajar ha evolucionado mucho. En maquinaria, sistemas de riego, predicción de enfermedades o eficiencia energética hemos avanzado una barbaridad durante los últimos 30 años. Sin embargo, creo que en el tratamiento de plagas y enfermedades seguimos dependiendo demasiado aún de soluciones químicas.
Mi manera de entender el trabajo se ha ido acercando cada vez más a la imagen que debería proyectar un campo de golf del siglo XXI: salud y bienestar con una práctica deportiva en un entorno sano y sin químicos.
Hubo un momento en el que me di cuenta de que dependíamos demasiado de terceras personas y empresas que nos decían qué usar, cuándo utilizarlo y cómo hacerlo. Sentí que aquello que me habían enseñado mi padre y los primeros greenkeepers que conocí —cuidar la planta y su entorno— estaba quedando relegado a un segundo plano.
Ahí es cuando empezó mi interés por buscar otra forma de trabajar.

¿Y qué ha sido lo más difícil de ese cambio?
Sin duda: romper con las inercias del sector.
Como es lógico y natural, cuando estás acostumbrado a repetir año tras año los mismos patrones cuesta mucho salir de esos protocolos, sobre todo porque el greenkeeper es responsable del estado del campo y cualquier cambio en él implica asumir un riesgo. Entiendo que no todo el mundo está dispuesto a ello.
También es necesario explicar el proceso a jugadores y gestores. Trabajamos con un ser vivo y tenemos que entender que puede atravesar momentos mejores y peores. El cambio de modelo tiene que hacerse comprendiendo esto y sin perder de vista la calidad de juego.
Foressos Golf:
experimentar a escala real


¿Qué encontraste cuando llegaste a Foressos y qué te propusiste hacer?
Me encontré un campo en una situación muy complicada, especialmente desde el punto de vista agronómico. La propiedad me dio la confianza y oportunidad de experimentar y buscar nuevas soluciones. Ese voto de confianza y mis ganas de explorar nuevas soluciones han sido fundamentales.

Foressos Golf en cifras:
cuando el cambio también se nota en las cuentas

José, hasta ahora hemos hablado de suelo, raíces, microorganismos y agua. Pero hay una pregunta que cualquier responsable de un campo terminará haciéndose: ¿todo esto es económicamente viable?
Sin duda. Y creo que este es uno de los aspectos más interesantes de lo que estamos haciendo en Foressos.
Si comparamos el gasto que se realizaba anteriormente en Foressos en insecticidas, fungicidas, reguladores de crecimiento, fertilizantes, humectantes y otros productos químicos con el coste de nuestro programa actual, hemos reducido el gasto en más de un 60 %.
Y a eso hay que añadir el ahorro asociado al agua y a la energía necesaria para el riego.

Hablemos entonces de agua. Los datos que estáis obteniendo este año son especialmente significativos. ¿Qué habéis conseguido?
Este año hemos reducido el consumo de agua en un 40 %.
Durante el invierno y la primavera ya estábamos regando aproximadamente un 30 % menos. En junio empezamos además a probar un retenedor de humedad que está funcionando muy bien combinado con la materia orgánica que aportamos al campo.
Desde entonces hemos llegado a reducir el riego aproximadamente un 40 % en calles y tees y entre un 30 y un 35 % en greens.
Para nosotros es importante porque no hablamos únicamente de consumir menos agua. Cada metro cúbico que dejamos de bombear supone también menos horas de funcionamiento del sistema de riego y, por tanto, una reducción del consumo energético asociado.
FORESSOS GOLF EN CIFRAS

– 40 %
reducción del riego en calles y tees desde junio

30–35 %
reducción del riego en greens desde junio

+60 %
menos gasto frente al programa anterior de insumos químicos
Datos facilitados por José Muñoz correspondientes a la experiencia de manejo de Foressos Golf., compartidos en las I Jornadas Mantenimiento de Césped Deportivo por su Director General, Salvador Pedrós. Los resultados responden a las condiciones específicas del campo y no son directamente extrapolables a otras instalaciones.
«Una raíz sana es más importante
que una hoja más verde»

¿Cuál ha sido probablemente el principal aprendizaje de estos años?

Que trabajar el suelo es básico.
Para mí, es más importante contar con un suelo y unas raíces sanas que con una hoja simplemente más verde. Tenemos que cambiar el chip y cuidar nuestros suelos para que sean ellos los que cuiden de nuestras plantas.
Durante mucho tiempo nos hemos fijado demasiado en la parte aérea. Vemos una pérdida de color e inmediatamente pensamos qué podemos aportar para recuperar ese verde. Pero muchas veces deberíamos empezar preguntándonos ¿qué está ocurriendo debajo?

¿Qué pasa con las raíces? ¿Cómo está estructurado el suelo? ¿Hay oxígeno? ¿Qué nutrientes están disponibles y cuáles permanecen bloqueados? ¿Qué actividad microbiológica tenemos?
Cuando empiezas a hacerte esas preguntas, cambia tu manera de mantener el césped.

Millones de «trabajadores»
bajo el green

Habéis llegado incluso a estudiar mediante análisis metagenómicos qué está sucediendo en el microbioma de los greens. ¿Por qué?
Queríamos comprobar qué estaba pasando realmente en nuestros suelos y conocer mejor los microorganismos presentes y sus funciones.
Los resultados nos muestran una mayor diversidad y funcionalidad microbiana en las zonas sometidas a este manejo. Sobre el terreno, nosotros lo asociamos a una planta más estable, con un color más natural y unas raíces con mayor densidad y profundidad.
Yo digo, medio en broma, que “nuestra plantilla de mantenimiento ha pasado de siete personas a millones de operarios”.
Pero esos “operarios” también necesitan unas condiciones adecuadas para trabajar. No basta con incorporar microorganismos: hay que crear y mantener un hábitat que permita que esa vida del suelo se desarrolle.
Ficosturf:
menos picos, más continuidad

El bioestimulante microbiano Ficosturf fue uno de los primeros productos de Ficosterra que probaste, ya en 2019. ¿Qué aprendiste de aquellos primeros ensayos?

Venía de trabajar con fertilizantes químicos y estaba acostumbrado a esperar una respuesta rápida: un golpe de crecimiento y, después, una bajada progresiva a medida que el producto se agotaba.
Con este nuevo producto que se puso en el mercado ocurrió algo diferente:
Lo aplicamos en calles a finales de marzo de 2019. La planta fue cogiendo color progresivamente y aumentando su densidad, pero sin ese pico inicial de crecimiento. Pasaron los meses y seguimos observando su evolución. Llegó el invierno, bajó el color por las temperaturas y, cuando en marzo volvió a aumentar la temperatura del suelo, el césped volvió a responder.
A partir de aquella experiencia decidimos extender su utilización.

¿Qué papel desempeña ahora dentro de vuestro programa?
Lo utilizamos principalmente por el trabajo que realizan sus microorganismos sobre la materia orgánica y los restos de siega.
En las calles generamos continuamente restos vegetales. Favorecer su transformación nos ayuda a gestionar la acumulación de materia orgánica y el thatch y, al mismo tiempo, a mejorar las condiciones de aireación en la zona radicular.
En nuestro caso hemos observado también un aumento de la masa radicular, una planta más resistente y una reducción del thatch.
Durante los tres primeros años en Foressos no realizamos aportaciones adicionales de fertilizante en las calles. Nuestra interpretación es que la actividad microbiológica estaba contribuyendo a movilizar nutrientes que ya se encontraban en ese suelo arcilloso.
Ahora sabemos también que no basta con incorporar microorganismos. Esa población hay que mantenerla y alimentarla.

Bokashi de algas:
alimentar también la vida del suelo

Ahí entra el Bokashi de algas. ¿Qué buscabas cuando empezaste a utilizarlo?
Necesitaba aportar materia orgánica. Si queremos trabajar potenciando la vida del suelo, tenemos que alimentar a la planta, pero también a las bacterias, hongos y demás microorganismos que queremos mantener activos.
Primero hicimos pruebas a pequeña escala y posteriormente en el chipping green. Después empezamos a incorporar pequeñas dosis de Bokashi de algas en los trabajos de aireación y mejora del suelo.
Normalmente lo utilizamos coincidiendo con el primer aireado, hacia marzo o abril. Buscamos aportar materia orgánica, favorecer la conservación de humedad en la zona trabajada y disponer de nutrientes durante la recuperación. Cuando hay resiembra, esa materia orgánica también forma parte del entorno en el que se establece la nueva planta.

¿Qué habéis observado en las zonas tratadas?
Principalmente una mayor estabilidad en la respuesta de la planta, una raíz más activa y una mejor capacidad de recuperación.
No se trata simplemente de conseguir que la superficie se vea más verde. Lo interesante es observar qué está ocurriendo debajo y cómo responde la base sobre la que crece ese césped.
29 centímetros de raíz:
cuando el experimento habla por sí solo

Uno de tus experimentos con el Bokashi fue especialmente visual. ¿Qué hicisteis?

Fue un ensayo muy sencillo.
Llenamos un recipiente con una mezcla aproximada de un 80 % de arena y un 20 % de Bokashi de algas. Colocamos encima un fragmento de bermuda y aportamos un litro de agua cada 48 horas.
Dos meses después medimos aproximadamente 29 centímetros de raíz.
Me sorprendieron tanto la longitud como la densidad radicular y, sobre todo, la capacidad de aquellas raíces para desarrollarse en un recipiente expuesto a pleno sol durante dos meses.
Evidentemente, un ensayo de este tipo no reproduce todas las condiciones de un green ni pretende sustituir un ensayo científico controlado. Para nosotros fue una prueba práctica que nos permitió observar el comportamiento de esa combinación y nos animó a seguir trabajando sobre la relación entre materia orgánica, humedad y desarrollo radicular.

¿Por qué consideras tan importante conseguir raíces profundas?
Porque una planta con un sistema radicular sano y desarrollado dispone de más recursos para afrontar periodos de estrés.
Además, si conseguimos gestionar mejor la humedad en profundidad, podemos mantener una superficie del green algo más seca. Desde el punto de vista del juego eso también es interesante, porque permite trabajar con superficies más firmes y consistentes.
Con la situación actual del agua, creo que no podemos pensar solamente en mejorar los sistemas de riego. Tenemos que trabajar también sobre la capacidad del suelo para gestionar esa agua y sobre la capacidad de las raíces para explorar un mayor volumen de suelo.
Microorganismos + extractos de algas pardas dentro de un sistema vivo

El bioestimulante de microorganismos y extractos de algas pardas Terramare se incorporó más tarde. ¿Qué buscabas al introducirlo?

Me interesaba trabajar conjuntamente con el componente prebiótico procedente de las algas y el componente probiótico de los microorganismos, buscando potenciar el sistema radicular y favorecer al mismo tiempo la actividad microbiológica del suelo.
En los greens estamos observando una planta más uniforme y con mayor densidad. También hemos observado una menor incidencia de determinados problemas fúngicos durante el periodo de utilización, aunque para establecer una relación causal directa harían falta ensayos específicos.
Para mí, lo importante es que este tipo de bioestimulantes microbianos no deben entenderse como una intervención aislada.
Funcionan dentro de un sistema de trabajo.

¿Qué quieres decir exactamente con “un sistema”?
Que no puedes incorporar microorganismos y olvidarte de ellos.
Hay que pensar qué condiciones encuentran en el suelo, de qué se van a alimentar, qué otros tratamientos estamos realizando y cómo pueden afectarles. La materia orgánica, la humedad, la aireación y los productos que utilizamos posteriormente forman parte del mismo sistema.
En césped deportivo tenemos, además, una ventaja: no retiramos el cultivo cada temporada. Podemos mantener esa base biológica y trabajar para desarrollarla a lo largo del tiempo.
Ese es el reto.

No se trata de cambiar
un producto por otro

Entonces, ¿el cambio de modelo no consiste simplemente en sustituir un fertilizante convencional por un producto biológico?
Exacto. Esa no es la idea.
La clave es pensar en una nueva estrategia de manejo y hacer un seguimiento de la evolución del suelo y de la planta.
Nosotros empezamos por los datos. Realizamos analíticas de suelo, agua y savia. Hacemos dos analíticas de suelo al año y cuatro controles de hoja y agua. A partir de esa información decidimos qué necesita la planta y qué necesita el suelo en cada momento.
Dentro de ese programa utilizamos los bioestimulantes Ficosturf y Terramare para trabajar la actividad biológica y después vamos incorporando los nutrientes que consideramos necesarios en función de los resultados analíticos y de la época del año.
No creo en los productos milagro. Creo en observar, medir y tomar decisiones.

Primero probar.
Después, recomendar

Esa filosofía también condiciona tu faceta como distribuidor. ¿Qué tiene que demostrarte una solución antes de incorporarla a tu programa?
Yo necesito probarla en condiciones reales.
Normalmente realizo pruebas durante un mínimo de seis meses y observo cómo evoluciona la zona tratada. Los ensayos de laboratorio aportan información muy valiosa, pero el comportamiento en un campo real puede ser diferente.
Por eso siempre digo a otros greenkeepers que prueben y observen.
Y, si quieren comprobar bien un efecto, incluso les recomiendo empezar por una de las peores zonas del campo, una de esas áreas en las que normalmente se invierte menos. Haces una zona tratada, mantienes otra como referencia, observas y mides.
Lo importante es sacar tus propias conclusiones.

Un hotel con huéspedes
muy especiales

Pero no todo ocurre bajo el césped. Hay una iniciativa en Foressos que llama mucho la atención de los jugadores: habéis instalado un hotel para insectos. ¿Cómo surgió la idea?

Si queremos recuperar la vida del suelo y reducir nuestra dependencia de determinados productos químicos, tenemos que mirar el campo como un ecosistema completo.
Por eso instalamos un hotel para insectos útiles. La idea es sencilla: ofrecer refugio a especies que pueden ayudarnos de forma natural dentro del propio campo.
Buscamos principalmente tres cosas: favorecer la presencia de insectos útiles que contribuyan al control natural de determinadas plagas, aumentar la polinización y mejorar la biodiversidad y el valor ambiental y paisajístico del campo.
Y, además, parece que se ha convertido en un pequeño punto de atracción para los jugadores…
Sí, llama muchísimo la atención. Los jugadores preguntan qué es, para qué sirve y qué insectos queremos atraer. Y eso nos ayuda a explicar de una forma muy sencilla el cambio que estamos haciendo en Foressos.
Un microorganismo trabajando bajo el green no se ve. El hotel de insectos, en cambio, hace visible esa idea de que un campo de golf también puede ser un ecosistema vivo.

Al final, ¿estamos hablando de pasar de mantener césped a gestionar un ecosistema?
Exactamente. No buscamos simplemente tener una superficie verde. Queremos conseguir un campo sano y jugable dentro de un entorno cada vez más equilibrado y respetuoso con el medioambiente.

¿Cómo será
el campo de golf del futuro?

Agua, reducción de fitosanitarios, costes de fertilización, nuevas exigencias ambientales, digitalización… ¿cuál será el gran desafío del greenkeeping durante los próximos años?
Creo que estamos en un momento de cambio muy importante.
La inteligencia artificial, la captación de datos y su almacenamiento van a convertirse en herramientas cada vez más útiles. La información nos permitirá tomar mejores decisiones, pero no puede sustituir los trabajos ni el conocimiento agronómico del campo.
También tenemos que invertir más en formación.
Y, sobre todo, creo que el gran cambio será entender que podemos mantener un césped de calidad reduciendo de forma muy importante nuestra dependencia de productos químicos, en línea con lo que demandan las normativas europeas.
En mi opinión, la microbiología, los bioestimulantes y las soluciones procedentes de algas marinas están ya desempeñando un papel importante en esa transición.
Después de más de treinta años como greenkeeper, ¿qué sabes ahora que te habría gustado saber cuando empezaste?
Hay muchísimas cosas que me habría gustado saber antes. Pero, si las hubiera sabido, ¡me habría perdido el placer de ir descubriéndolas poco a poco!
Y eso es precisamente lo que hace que siga tan motivado —o más— que cuando empecé.

José Muñoz Fernández es director de Green Sport Garden y responsable del mantenimiento de Foressos Golf, en Valencia. A lo largo de su trayectoria profesional ha desarrollado y ensayado diferentes estrategias orientadas a reducir el uso de insumos químicos y potenciar la biología del suelo en césped deportivo.